Una vez abordé un taxi en la ciudad de Oaxaca, tenía una reja que separaba al taxista de los pasajeros, tuve la sensación de querer bajarme desde el primer momento, porque esa barrera física trajo a mi mente un posible asalto, le comenté al señor taxista que esa reja me incomodaba, que de hecho antes de subir al taxi mi estado de animo era bueno porque acababa de visitar a un buen amigo, sin embargo cambió radicalmente a una sensación de miedo. Menciono este hecho porque hoy en la casa de al lado estuvieron colocando protecciones, y me dí cuenta que también fue mi primera preocupación al adquirir la mía, afortunadamente no había sido víctima de ningún robo, bueno, si, cuando era pequeña, asaltaron el camión en que venía con mi familia, pero a nosotros no nos pasó nada, pero si tengo en mi memoria el rostro de una chica que tenía una bala incrustada en su ojo, y del chofer que yacía a un lado de las llantas con su brazo desecho, y del miedo terrible que nos invadía al pensar en que salieran nuevamente de algún lugar porque estábamos en medio del bosque por no decir en medio de la nada.
Hace algunos meses llegué a Nuevo León , yo casi juraba que era un estado seguro, considerando que viví un año en la ciudad de México, y nunca mis ojos vieron algo de violencia, caminaba sin miedo, y aunque suene loco, para mí fue una ciudad muy segura. Bueno, regresando a Nuevo León, un día regresando a casa, encontré la puerta principal abierta, y tuve una sensación que recorrió mi cuerpo hasta la punta de mis pelos, abrí la puerta con miedo, estaba casi oscuro, y miré al fondo mi maleta roja tirada en el piso, esa era una mala señal, una muy mala señal, yo no sé como me atreví a entrar, y si había alguien?, ja ja bueno de hecho ni siquiera lo pensé, sólo entré, y sí, efectivamente, revolvieron las cosas, sacaron todo de su lugar y en lo único que pensé fue ¡¡¡¡¡¡¡ mi compu !!!!!!!!!! no ¡¡¡¡¡!!!!!!!!!! (que de hecho era mi única propiedad), y justo la acababa de pagar, y como lo pensé, mi compu no estaba, tampoco la de la chica que compartía la casa conmigo, y otras cosas menores... estaba enojada, indignada, asustada, sentí mucha impotencia, ¿ a quien le reclamaba ? ¿ con quién me enojaba? muchas cosas pasaron por mi cabeza, lloré, sí, pero de puro coraje, sucede que la casa que rentábamos no tenía protecciones, ¿pero ese era motivo para ser asaltadas? ¿y cómo fue? ¿nos vigilaban?, ¿nos seguían? ¿ O cómo? Los ladrones sólo dijeron '¡¡¡¡ aquí no hay protecciones y no hay nadie!!!! ¡¡¡ Vamos a robar !!! O sólo fue nuestra culpa por rentar una casa sin protecciones. Parece que ese fuera un requisito para poder habitar, como los vecinos, que antes de mudarse primero hacen de su casa una fortaleza.
¿Debería ser ésto normal? ¿ Tener vigilantes, alarmas en los coches, protecciones en las casas, un perro de guardia, seguros contra robo? ¿ o ya lo tomamos como normal? ¿o actuamos como si fuera normal?, ¿los ladrones tendrán una casa con protecciones? ¿que sentirá un ladrón al ser robado? ¿acaso se indignará? ... ¿ en adelante ya no vamos a concebir tener algo sin temor a que sea arrebatado? ...
Hola Amiga:
ResponderEliminarComparto el sentimiento que mencionas, cuando en algún momento de mi vida tuve que residir en la Ciudad de México andaba cuidándome la espalda, pensando en que era una Ciudad peligrosa por definición, afortunadamente nunca me pasó nada.
Desafortunadamente fue en Oaxaca, que yo recordaba como un lugar tan tranquilo, tan provinciano, donde he vivido ese sentimiento de tristeza e impotencia cada que algún familiar o amigo ha sido víctima de la delincuencia y creo que mientras la sociedad siga perdiendo los valores tendremos que vivir de esa manera: vigilantes, protegiéndonos, pero sobre todo cuidándonos unos a otros.
Saludos,
Juve
Asi es amigo, me da gusto que te unas a este sentimiento, espero sigas visitando mi página, y pronto nos veremos allá en Oax. Besos
ResponderEliminarNO CREO QUE JUVENCIO SE QUIERA CUIDAR LAS ESPALDAS SINO AL CONTRARIO JEJEJEJE
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